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Los Cakchiqueles


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Investigación de la Doctora BARBARA E. BORG Los Cakchiqueles Se sabe menos de la vida de los cakchiqueles (kaqchikeles) prehispánicos que de la historia y cultura tempranas de otros grupos del Altiplano Central guatemalteco emparentados con ellos, tales como los quichés (k’iche’s) y los tzutujiles (tz’utujiles), los cuales se han estudiado con mucho más detalle. Hasta el presente, los estudios arqueológicos y etnohistóricos realizados para investigar algunos aspectos de los cakchiqueles han enfocado a éstos como un todo, o se han centrado sólo en ciertos sitios arqueológicos, como Iximché y Mixco Viejo (Jilotepeque Viejo) . Estudios arqueológicos recientes, del área cakchiquel, han servido de base para un análisis regional más generalizado de este tema. Sin embargo, existen pocos reconocimientos arqueológicos sistemáticos de dicha zona, y aún se trabaja en una cronología basada en la cerámica, la cual permitirá fechar más exactamente los diferentes sitios. Por ahora, no existen investigaciones complementarias suficientes en los campos de la Arqueología, la Etnohistoria y la Lingüística, lo que impide presentar una síntesis cultural prehispánica completa de este pueblo. En el territorio cakchiquel no se han descubierto códices como los encontrados en otras regiones mayas. Toda la información histórica que se conoce sobre los cakchiqueles prehispánicos, fue escrita después de la conquista española. Por lo tanto, en este ensayo se utilizan los términos ’protohistórico’ (inmediatamente antes del advenimiento de los registros escritos), así como finales del Postclásico Tardío, para denominar aquellos eventos que ocurrieron al termino de la etapa previa a la llegada de los españoles. El bosquejo histórico del Postclásico Terminal, que se presenta aquí, se proyecta hacia atrás, más allá del 1300 DC; y los acontecimientos específicos descritos se refieren, en su mayoría, al siglo anterior al contacto con los españoles. También se utiliza en este trabajo información procedente de las investigaciones arqueológicas y lingüísticas, así como de los registros administrativos de los primeros años de la Colonia, de los relatos de viajeros, crónicas indígenas y europeas, y también de los estudios modernos sobre las regiones cakchiquel, quiché y tzutujil. Se conocen cuatro divisiones de la región cakchiquel protohistórica. No está claro exactamente qué representaban estas cuatro divisiones en términos de organización social, por lo cual resulta más acertado aceptar sólo una rama occidental y otra oriental. El grupo occidental, llamado cakchiquel en las fuentes etnohistóricas, se asentó originalmente en la región que se extiende entre las actuales comunidades de Tecpán Guatemala y Chimaltenango. Su capital fue la ciudadela de Iximché, situada en el sitio arqueológico del mismo nombre, que está cerca de Tecpán Guatemala. En las mismas fuentes también se cita a Sololá, un centro muy relacionado con Iximché, aunque rival, localizado en algún lugar en el occidente de la región cakchiquel. La ubicación prehispánica de Sololá aún no ha sido establecida, pero aparentemente no era la del mismo pueblo que ahora lleva ese nombre. El grupo oriental, autodenominado Chajomá, habitó la región que se encuentra entre los pueblos actuales de Chimaltenango y San Pedro Ayampuc. Las ciudadelas más importantes de esta rama oriental pueden haber estado ubicadas en Mixco Viejo (sitio arqueológico cercano a San Martín Jilotepeque, el cual ha sido propuesto que se le llame Jilotepeque Viejo, y en los sitios arqueológicos menos conocidos, situados cerca de San Pedro Ayampuc, llamados Yampuc Viejo, Alto Nacahuil y Bajo Nacahuil. Organización Sociopolítica de los Cakchiqueles Lo que se conoce de la organización sociopolítica de los cakchiqueles prehispánicos proviene, principalmente, de reconstrucciones basadas en la información disponible sobre la región cakchiquel occidental y la vecina región quiché del norte. La sociedad cakchiquel, como un todo, estaba dividida en cuatro clases jerárquicas: la alta nobleza o clase gobernante, la cual, en su mayoría, habitaba los centros urbanos; la baja nobleza, compuesta por las familias distinguidas, entre las cuales se seleccionaban los gobernadores, embajadores y cobradores de tributos; los plebeyos, que generalmente eran agricultores rurales; y los esclavos. El fraile dominico y cronista de principios del siglo XVIII, Francisco Ximénez, admiraba el gobierno indígena prehispánico porque, según decía, no era una monarquía pura, puesto que el poder del gobernante se contrarrestaba con el de un consejo de nobles principales que, juntos, podían derrocar a un rey tiránico. El cargo de gobernante supremo era hereditario y, aunque su poder no era absoluto, se le respetaba casi como a un dios. La Arqueología ha demostrado que los pueblos prehispánicos del Altiplano guatemalteco, como Utatlán e Iximché en los territorios quiché y cakchiquel, eran núcleos urbanos con una población de varios miles de habitantes. Seguramente muchas más personas habitaban en los alrededores, pero la escasez de los datos arqueológicos pertinentes no ha permitido ni siquiera la más rudimentaria reconstrucción demográfica. Ximénez, quien vivió con los cakchiqueles y los quichés, hizo una distinción muy clara entre la élite urbana y el pueblo rural. Sólo los reyes y nobles vivían en las principales ciudades, las cuales eran también fortificaciones llamadas tinamit. Cada grupo residencial o familiar, que Ximénez llamó calpul o parentela (términos con una definición poco exacta para los estudiosos modernos), vivía en un área geográfica de tamaño variable, según fuera su volumen demográfico. El asentamiento rural se llamaba amak (am significaba araña en cakchiquel), y era un pequeño pueblo o aldea extendido como las patas de una araña. En la literatura reciente se ha intentado definir, con más exactitud, los términos utilizados por Ximénez y otros cronistas que describieron la organización sociopolítica indígena. El término tinamit, mencionado antes, generalmente designaba una ’ciudad’ principal fortificada, en la cual vivía la élite gobernante. Sin embargo, hay menos consenso en cuanto al significado de los términos calpul o chinamit. Robert Carmack sugirió una interpretación del calpul y del chinamit, en la cual éstos se equiparan a segmentos específicos en un espacio geográfico. Carmack consideró que, un poco antes de la Conquista, los arreglos territoriales empezaban a desafiar al parentesco como el principio básico de organización entre los quichés de Utatlán. Según este autor, los plebeyos rurales continuaban identificándose con sus linajes, pero su relación con el linaje noble en los pueblos principales (tinamit) se basaba principalmente en dos unidades territoriales llamadas chinamit y calpul. El chinamit probablemente no era un linaje sino un grupo de individuos que vivían juntos en territorio delimitado por un muro o cerca de piedra. La participación en los chinamit era voluntaria, abierta al que quisiera adoptar el nombre del linaje del jefe o cacique y someterse a la autoridad de éste. Por lo tanto, aunque los miembros llevaban el mismo nombre, no siempre tenían parentesco patrilineal. Carmack describió el chinamit como una entidad similar a los feudos europeos, donde los siervos rurales eran gobernados por ciertos linajes de nobles residentes en los pueblos. Estos pueblos y sus tierras circundantes constituían la base para el pago de los tributos y servicios obligatorios, para la jurisdicción judicial, los ritos y el reclutamiento militar. Según este modelo, probablemente las funciones administrativas eran desempeñadas por funcionarios que representaban a los linajes básicos de las ’casas grandes’, quienes, a su vez, trabajaban de cerca con los jefes de los linajes de los siervos. Carmack describió la organización territorial de Utatlán, según el esquema anterior, como un conjunto de pueblos separados (tinamit), bordeados por pequeñas murallas (chinamit) que, a su vez, estaban rodeadas por grandes territorios parecidos a los cantones (calpules). No se sabe, por cierto, hasta qué distancia de los pueblos se extendían los chinamit, pero Carmack cree que éstos no se extendían más allá de los calpules, puesto que éstos eran más grandes, aunque probablemente la autoridad del chinamit controlaba a los calpules. Estos últimos, según Carmack, parecen haber sido muy antiguos y quizá antecedieron al dominio quiché en la región. Por el contrario, Robert Hill considera que los términos chinamit y calpul son sinónimos y que el significado de chinamit, como ’lugar fortificado’, es mejor interpretarlo en términos de espacio geográfico, y no literalmente como lo ha hecho Carmack. Hill opina que cada chinamit era una unidad residencial que poseía tierras comunales, cuyos habitantes tenían derecho exclusivo a los recursos dentro de sus límites. Los miembros de un mismo chinamit aceptaban la responsabilidad por las acciones de otros integrantes del grupo, y cooperaban entre ellos para realizar, por ejemplo, fiestas matrimoniales o para castigar a quienes resultaban responsables en disputas civiles o religiosas. Es posible que los miembros de un mismo chinamit practicaran una especialización u oficio común, que compartieran una jerarquía política interna y se casaran dentro de su mismo grupo. La hipótesis de Hill se asemeja más a la descripción que hizo Ximénez de los sistemas sociopolíticos, quichés y cakchiqueles, del Postclásico Terminal, y su opinión se ve respaldada por el hecho de que, hasta ahora, la Arqueología no ha encontrado pruebas que demuestren la existencia de propiedades amuralladas. Durante algún tiempo, después de la conquista española, los indígenas continuaron autogobernándose a nivel local (municipal), con la excepción de que experimentaron la imposición de alcaldes mayores y corregidores españoles. Por lo tanto, los primeros cronistas aún pudieron observar cómo funcionaban algunos aspectos del sistema sociopolítico prehispánico. Ximénez escribió que cada pueblo tenía un señor principal, o cacique, que actuaba como la cabeza del poblado y que gobernaba sólo con el consejo de los otros cabezas de familia. Si el pueblo pagaba tributo, los cabezas de familia cobraban a cada familia o linaje lo que se debía y presentaban al cacique el total recolectado. A la vez, remitían el tributo a su señor principal, quien entregaba cuentas detalladas al jefe supremo. Si se presentaba una queja contra una persona, o si se había cometido una ofensa, el jefe del chinamit donde vivía el acusado era llamado a representarlo y su caso se exponía verbalmente. Al determinarse la culpabilidad se ejecutaba la sentencia, sin necesidad de documentos escritos, abogados, ni escribanos. Ximénez consideraba que este sistema indígena, aún en vigencia entonces, era justo y equitativo, en comparación con el trato de que eran objeto los indígenas en el complicado sistema legal español. La Región Cakchiquel Occidental La información histórica existente sugiere claramente que, alrededor de 1450, los llamados cakchiqueles pertenecían a una de las dos ramas inferiores de la gran confederación quiché prehispánica, la cual incluía a cuatro grupos del Altiplano Central de Guatemala: quichés, rabinales, tzutujiles y cakchiqueles. Los quichés, cuyos gobernantes remontaban su ascendencia hasta los linajes ’toltecas’, eran los miembros de más alto rango de la confederación. Los cakchiqueles eran considerados parientes, pero sus nexos con los quichés estaban basados en linajes ’no-toltecas’ de menor rango. Por lo tanto, Carmack optó por describir a los cakchiqueles, no como miembros de un linaje aliado, sino como miembros de un contingente selecto de guerreros subordinados que servían a la élite quiché. Los cakchiqueles se distinguieron como guerreros temerarios y, con su ayuda, el reino quiché alcanzó su extensión geográfica máxima, entre más o menos 1425 y 1475, durante el dominio de Quicab, de Utatlán. Como miembros de esta alianza, los cakchiqueles ocuparon un lugar llamado Chiavar o Chuilá, cerca del actual pueblo de Chichicastenango, o exactamente en el mismo lugar de este poblado. Una de las principales fuentes de información sobre la élite de la sociedad cakchiquel occidental es el Memorial de Sololá, escrito poco después de la Conquista, pero que incluye algunos datos históricos pertenecientes al Postclásico Terminal. El Memorial describe una revuelta contra el rey quiché, Quicab, alrededor de 1470, aparentemente causada por un evento en el que participaron algunos cakchiqueles. Como resultado de los disturbios, Quicab aconsejó a sus confederados cakchiqueles que abandonaran la capital quiché de Utatlán y establecieran un centro independiente en Iximché. Así lo hicieron y mantuvieron la paz con los quichés hasta la muerte de Quicab en 1475. Sin embargo, al morir Quicab, estalló la guerra entre los cakchiqueles y sus anteriores aliados, los quichés. Animados por la noticia de que una hambruna azotaba a los cakchiqueles, los quichés atacaron Iximché, pero fueron derrotados. Mediante estudios arqueológicos y etnohistóricos integrados, Carmack ha comparado a los cakchiqueles de Iximché con los quichés de Utatlán. Según su análisis, estos dos grupos culturales, tan cercanos, compartían las siguientes características: tenían una economía agrícola adaptada a la cuenca seca del Altiplano que ocupaban, la cual complementaban con productos de las Tierras Bajas; el mito del origen tolteca; un simbolismo de la élite creado en torno a deidades con influencia mexicana; una estructura social compuesta por nobles, vasallos y esclavos; una autoridad patrilineal otorgada a los jefes de los linajes confederados, que conformaban una jerarquía administrativa a nivel estatal; y un énfasis en la historia dinástica y militar. Sin embargo, la cultura cakchiquel difería en diversos aspectos de la quiché. Carmack señaló que la situación de la agricultura en Iximché era mucho menos estable que en Utatlán, porque la capital de los cakchiqueles se encuentra casi 300 metros más alta que la cuenca de Quiché. La cultura cakchiquel se derivó directamente de la cultura del grupo quiché mayor, y cualquier supuesta afiliación con los toltecas era sólo indirecta y podía trazarse a través de sus superiores quichés. La sociedad cakchiquel estaba menos rígidamente estratificada y tenía más control sobre los linajes confederados. Su religión estaba orientada, sobre todo, hacia las deidades de la tierra, y su tradición histórica mencionaba con más frecuencia los desastres naturales y utilizaba fechas históricas absolutas. Carmack subrayó también que el gobierno, por medio de una confederación de linajes y méritos militares, era mucho más simple que la jerarquía burocrática centralizada de los quichés de Utatlán. Se refiere a la relación entre los cakchiqueles y las otras culturas mesoamericanas, en la siguiente cita: En forma muy similar a como la cultura quiché temprana representaba una versión fronteriza simplificada de las complejas civilizaciones mexicana y maya que la rodeaban, así los cakchiqueles también pueden haber representado una simplificación de la cultura quiché posterior. Los cakchiqueles, que fundaron su capital en el lugar defensivo de Iximché, también declararon la guerra a otros grupos no quichés, ya que, según el Memorial de Sololá, en 1480 conquistaron el pueblo pokomam (poqomam) de Mixco, situado al sureste. Sin embargo, la élite de Iximché también tuvo que soportar levantamientos políticos similares al que causó su separación de la confederación quiché. Aunque existe muy poca información sobre este período, el Memorial registra que el 18 de mayo de 1493 estalló una revuelta interna contra los reyes de Iximché, provocada por disputa de tierras. Aunque el grupo cakchiquel insurgente, conocido como los tukuchés, fue derrotado y expulsado de la capital, este acontecimiento histórico fue considerado de tal importancia por la élite gobernante, que por más de 200 años la ’historia’ cakchiquel tomó como punto de referencia esta rebelión. Además de los datos contenidos en el Memorial de Sololá, tres crónicas cakchiqueles más cortas, publicadas también por Adrián Recinos, ampliaron el conocimiento que se tenía sobre los linajes de la élite cakchiquel residente en Iximché. Tales documentos son la Historia de los Xpantzay de Tecpán Guatemala (Título Xpantzay I), las Guerras Comunes de Quichés y Cakchiqueles (Título Xpantzay II), y el Testamento de los Xpantzay (Título Xpantzay III). La primera de las tres crónicas citadas, la Historia de los Xpantzay de Tecpán Guatemala (Título Xpantzay I), describe las antiguas fronteras reclamadas por Iximché, pero utiliza sólo la toponimia cakchiquel. Por lo tanto, es difícil localizar estas fronteras en mapas modernos. El estudio de otros documentos, especialmente los que tratan de disputas sobre tierras en los primeros días del período colonial, ha esclarecido, hasta cierto punto, las fronteras reclamadas por los cakchiqueles durante el Postclásico Terminal. La segunda de las crónicas mencionadas, Guerras Comunes de Quichés y Cakchiqueles (Título Xpantzay II), señala cuatro claras divisiones entre los cakchiqueles: cakchiqueles, zotziles, tukuchés y akajales. Los cakchiqueles y los zotziles eran dos de los principales linajes gobernantes de Iximché y, quizá, también del Sololá prehispánico. Se sabe que los akajales habitaron la región que rodea el actual poblado de San Martín Jilotepeque. Los tukuchés, originalmente residentes en Iximché, fueron, según el Memorial, los rebeldes expulsados de esa capital en 1493, y se desconoce su paradero. Sin embargo, en los censos realizados a principios del período colonial se registra un segmento de población llamado tukuché, y se le sitúa cerca de lo que hoy son San Juan y San Pedro Sacatepéquez, lo cual sugiere que, por lo menos en parte, este grupo se asentó finalmente en la región cakchiquel oriental. La tercera crónica, Testamento de los Xpantzay (Título Xpantzay III), describe la organización política de la élite cakchiquel que gobernaba en Iximché. El señor principal, como hijo mayor del linaje gobernante y heredero del trono, llevaba el título de Ahpozotzil y era conocido como el Primer Señor (nabey ahau), el Gran Señor (achih ahau), o el grande Zmaleh (nimá Zmaleh). Su hermano menor, el segundo más poderoso, poseía el título de Ahpoxahil o gobernante adjunto, y también se le conocía como el pequeño Zmaleh (chuti Zmaleh). Cada uno de estos gobernantes de alto rango, a su vez, tenía un hijo mayor y heredero. Al hijo mayor y sucesor del Ahpozotzil se le daba el rango de Ahpop Achí Balam, mientras que el heredero del Ahpoxahil o gobernante adjunto poseía el título de Ahpop Achí Ygich. Los hijos menores, que seguían en línea directa de sucesión, recibían títulos similares a los de sus padres, como lo demuestra el hecho de que el título Ahpop Achí Tzían fue otorgado al cuarto hijo del Rey Hunyg quien era un Ahpozotzil. Existían otros dos gobernantes cakchiqueles que ocupaban los lugares tercero y cuarto en la jerarquía, y que ejercían mucho menos poder. Se les llamaba Ahpotukuché y el Ahporaxonihay. Los cuatro gobernantes de más alto rango han sido tentativamente relacionados con las cuatro ramas cakchiqueles, citadas en las Guerras Comunes de Quichés y Cakchiqueles, de la manera siguiente: el Ahpozotzil y e Ahpoxahil eran los gobernantes principales y adjuntos de Iximché (y posiblemente del Sololá prehispánico). Los otros dos gobernantes, el Ahporaxonihay y el Ahpotukuché, representaban, respectivamente, a las ramas Akajal (cerca de lo que hoy se conoce como San Martín Jilotepeque) y Tukuché (posiblemente cerca al actual San Pedro Sacatepéquez. Es significativo el hecho de que, al parecer durante la Conquista, Pedro de Alvarado y sus contemporáneos no se dieran cuenta de la importancia de los gobernantes del tercero y cuarto rango; posiblemente porque éstos no ejercían ningún poder visible. El Memorial de Sololá y los tres Títulos Xpantzay relatan la historia de los linajes principales de Iximché. Otras fuentes documentales han revelado información adicional sobre los grupos de cakchiqueles que se asentaron en diferentes partes de la región occidental. Francisco Vázquez, fraile franciscano y cronista de finales del siglo XVII, describió Sololá como un reino cakchiquel prehispánico que se había desarrollado por separado y en oposición a otros grupos cakchiqueles y quichés. A pesar de que la exacta ubicación prehispánica de Sololá aún no ha sido determinada, fue, según parece, uno de los primeros asentamientos que cayó, cierto tiempo antes de 1520, bajo el control de Iximché. Los cakchiqueles occidentales deseaban expandir su control militar, y el frente más débil para tales propósitos, al parecer, era el del sur y sureste. Su expansión se hallaba controlada hacia el suroeste, según se indica en un documento de 1587, el cual contiene una disputa de tierras en el pueblo de Patulul, y que ha sido citado por Carmack. La tierra cercana al actual Patulul era reclamada tanto por los cakchiqueles como por sus vecinos, los tzutujiles del Lago de Atitlán; probablemente era una zona fronteriza hostil. Según Sandra Orellana, los cakchiqueles y los tzutujiles se disputaban el control de esa zona, que incluía un importante paso, entre las montañas, en el camino hacia la Costa Sur. A finales del siglo XV, los cakchiqueles controlaban la parte oriental del Lago de Atitlán, desde Palopó hasta Tolimán, y las tierras de la Bocacosta, al occidente, hasta Patulul, incluyendo el mencionado paso por las montañas. Sin embargo, en la época de la Conquista, los tzutujiles volvieron a controlar dicho paso. El Título de Alotenango, de 1565, proporciona información adicional sobre la expansión de Iximché hacia el sur y hacia el oriente. Según este documento, durante el Postclásico Terminal los señores de Iximché también estuvieron en guerra con los pipiles de Escuintepeque y con otros pueblos vecinos de lo que hoy es Escuintla, con los cuales se disputaban el dominio de las ricas plantaciones de cacao de la fértil Costa Sur. En consecuencia, habían establecido guarniciones militares al sur del río llamado Xeococo, en cakchiquel (Zilohuixil, en náhuatl). A lo largo de esta frontera se encontraban muchas viviendas cakchiqueles y dos piedras de sacrificio, colocadas allí como mojones limítrofes. En tiempos de guerra, los cakchiqueles colocaban puntas de pedernal ensangrentadas sobre las piedras de sacrificio, en señal de advertencia, pero, en tiempos de paz, tales instrumentos se sustituían por pequeñas bolas de cera. Cerca de Xeococo, en un lugar llamado Los Chiagüites, muchos pobladores cakchiqueles, procedentes de Iximché, tenían siembras de maíz, frijol y chile. Este asentamiento de Los Chiagüites estaba localizado, probablemente, cerca de un pueblo fundado a principios de la época colonial, San Sebastián Chiagüite, al sur de Alotenango, el cual es mencionado en las crónicas pero que actualmente ya no existe. La localización exacta del Río capa Xoxoy de Xeococo-Xilohuixil y la de Los Chiagüites, no se han podido determinar en los mapas modernos. Sin embargo, al parecer, quedaban al sur del Volcán de Agua, porque el Título de Alotenango afirma claramente que, después de hacer la paz con los pipiles, los cakchiqueles de Iximché se trasladaron al norte y fundaron un poblado en Alotenango. Al inicio de la época colonial, los cakchiqueles de Iximché continuaron reclamando todas las tierras situadas entre el Volcán de Agua y la frontera con los pipiles, al sur de Xeococo-Xilohuixil, las que habían dominado durante la época prehispánica. Estas tierras incluían el antiguo asentamiento Los Chiagüites. Como consecuencia de viejas rivalidades prehispánicas, los pueblos de Alotenango y Escuintla siguieron disputándose el dominio de Los Chiagüites hasta el siglo XVIII. El Título de Alotenango también reitera lo que se afirma en el Memorial de Sololá sobre el sistema de gobierno de los cakchiqueles: que se dividía entre cuatro señores, de los cuales, dos tenían más poder. Los nombres de los dos señores más prominentes, en la región cakchiquel occidental, que gobernaban al momento de la Conquista, eran el del Ahpozotzil Cahí Imox (conocido también como Sinacán); y el del Ahpoxahil Belehé Cat (se le conoce también como Sacachul). Se menciona a un tercer señor cakchiquel, conocido como Potocope, quien participó en la expansión de Iximché hacia el sureste y, más tarde, hacia el norte, en dirección al Volcán de Agua. Al final del Postclásico Terminal el control militar de Iximché abarcaba las ricas plantaciones de cacao en la Costa Sur (cerca de los actuales municipios de Siquinalá, Cotzumalguapa y Patulul) y también habían establecido asentamientos vecinos a Escuintla. Después de una serie de campañas militares en la Costa, los cakchiqueles de Iximché se dirigieron al norte, en un intento por conquistar la parte oriental de la región, lo que finalmente lograron.



Los Chajomás de la Región Cakchiquel Oriental. La parte oriental de la región cakchiquel, la que actualmente comprende los municipios de San Martín Jilotepeque, San Juan, San Pedro, San Lucas y Santiago Sacatepéquez, Sumpango y San Pedro Ayampuc, estuvo poblada durante el Postclásico Terminal precisamente por cakchiqueles, quienes, según los primeros documentos coloniales, se llamaban a sí mismos chajomá. En opinion de Recinos, este nombre se deriva de la palabra cakchiquel chahón, que equivale a roza o limpia de matorrales, una práctica agrícola que aún se emplea, y en la cual se queman los arbustos de una área determinada y la ceniza así obtenida se utiliza como fertilizante Más tarde, el nombre chajomá se convirtió en el término náhuatl Sacatepéquez, que significa colina de zacate. De acuerdo a un título de tierras de 1555, correspondiente a San Martín Jilotepeque y conocido como Título Chajomá, publicado por Mario Crespo, Carmack se refiere a seis pueblos que a principios de la Colonia eran llamados ’pueblos de Sacatepéquez’. Estos eran San Martín Jilotepeque, San Juan Sacatepéquez, San Pedro Sacatepéquez, Santiago Sacatepéquez, San Lucas Sacatepéquez y Sumpango. Ahora se sabe que estos pueblos se formaron durante el proceso de ’reducción’, realizado por los españoles alrededor de 1550, mediante el cual se congregaron, al menos en parte, los chajomás prehispánicos. Según el título citado, la población de Jilotepeque, a pesar de su estrecha relación histórica con los chajomá del área de Sacatepéquez, era considerada como un grupo un tanto separado, durante el Postclásico Terminal. Los cakchiqueles chajomás, al parecer, emigraron al sureste desde su asentamiento original, situado al norte del Río Motagua y próximos al actual pueblo de Zacualpa, en Quiché, pero su relación exacta con los cakchiqueles de Iximché no está aún bien definida. En un relato cakchiquel, contenido en un documento colonial de 1576, se afirma que los chajomás prehispánicos de Zacualpa y los indígenas de Joyabaj poseían tierras en común en un valle llamado Ixanatzuum, que colindaba, al norte, con otras tierras de Joyabaj; al oriente, con Rabinal; al sur, con el Río Motagua; y al occidente, con un ’cerro alto’. Carmack corroboró lo anterior en su estudio sobre los documentos de tierras y tasaciones de San Martín Jilotepeque. Los habitantes protohistóricos de San Martín se llamaban, ellos mismos, chajomá, y afirmaban haber venido de Joyabaj, donde habían sido súbditos de los quichés y de los rabinales. Tanto San Martín Jilotepeque como Joyabaj señalaban dentro de sus límites un lugar llamado Chajomá. En tiempos prehispánicos, Joyabaj estaba ubicado en el sitio, llamado hoy Pueblo Viejo Canillá, aludido en documentos antiguos como Pank’a (’donde muelen’), un lugar al norte del actual Joyabaj, cercano a Zacualpa. Conforme se trasladaron hacia el sur, parece que los chajomá pasaron por Pasuay (cerca del centro de las tierras de Joyabaj) y por Pasaquil (un poblado en las afueras de Joyabaj, que hoy se conoce como Caquil), y construyeron el sitio estratégico de Jilotepeque Viejo, conocido como Mixco Viejo. Carmack ha demostrado que este bien conocido sitio arqueológico (llamado por error Mixco Viejo), situado al nororiente de San Martín Jilotepeque, justo al sur del Río Motagua, era en realidad Jilotepeque Viejo, un sitio fortificado de los chajomás. Las crónicas de los cakchiqueles se refieren a los pueblos que se asentaron cerca de lo que hoy es San Martín Jilotepeque, con los nombres Akajal Winak (’hombres’ o ’gente’ akajal), o simplemente akajales. Un estudio sobre los apellidos que aparecen en los documentos cakchiqueles demuestra que los chajomá, quienes finalmente emigraron al área hoy conocida como San Juan Sacatepéquez (también llamado San Juan Chajomá), eran aliados cercanos de los akajales de Jilotepeque, aun antes de que los cakchiqueles occidentales se establecieran en Iximché. Un croquis o mapa de 1550, escrito en cakchiquel, junto con su traducción al español, describe los límites entre las tierras de San Juan Chajomá y las de San Martín Jilotepeque, a lo largo del Río Pixcayá. Un documento de tierras del siglo XVI indica que una parcialidad de San Juan retenía las tierras conocidas como Pachalum (claramente localizadas en mapas topográficos contemporáneos), situadas al norte del Río Motagua, en el territorio del actual Joyabaj. Al intentar localizar centros poblacionales prehispánicos, Francisco Antonio de Fuentes y Guzmán se refiere a un poblado prehispánico, en lo que hoy es la región de Sacatepéquez, llamado Ucubil, pero no proporciona más identificación. J. Antonio Villacorta y Francis Gall identificaron Ucubil como el antiguo San Pedro Sacatepéquez. Carmack opinó que Ucubil quedaba cerca de San Juan y San Pedro Sacatepéquez, aunque reconoció que realmente no se conoce la ubicación de este sitio. La palabra cakchiquel Ucub significa ’siete’ en español, y los documentos confirman la existencia de una gran población formada por varios asentamientos diferentes, que pudieran ser exactamente siete. Un documento de 1549, sobre los primeros años de la encomienda de Bernal Díaz del Castillo, menciona que a los pueblos que posteriormente se les llamaría San Juan y San Pedro Sacatepéquez se les conocía entonces, en plural, como ’los Sacatepéquez’. Las tasaciones efectuadas en los primeros años de la Colonia demuestran que San Juan probablemente fue una gran población prehispánica que los frailes españoles congregaron en un solo pueblo, mientras que San Pedro estaba compuesto, por lo menos, de cinco poblaciones menores. Sin embargo, ya en 1555 se utilizaban dos nombres separados: San Juan Sacatepéquez (aún conocido también como San Juan Chajomá) y San Pedro Sacatepéquez. Ximénez también señaló que los cakchiqueles tenían cuatro reyes antes de la Conquista, pero que el reino unificado duró poco. El área conocida como de ’los Sacatepéquez’ se rebeló contra los cakchiqueles de Iximché, y un señor que se había alzado contra los quichés huyó hacia Sacatepéquez y participó en la rebelión. Este rebelde pudo haber sido un noble llamado Achicalel (’el hombre que es grande’). En realidad, era un señor con el título Achí Kalel, un gobernante del área chajomá de Sacatepéquez, quien estableció un nuevo reino en el lugar llamado Yampuc, en el extremo oriental del territorio cakchiquel. Carmack relata que, unos 50 años antes de la Conquista, los cakchiqueles trataron de contener una invasión pokomam en la región situada al nororiente de Mixco. Esta zona quedaba cerca de una importante fuente de obsidiana, El Chayal, y era también una importante ruta comercial hacia las Verapaces, al norte. Los pokomames lucharon por dominar esta región, que era estratégica para los cakchiqueles chajomás, quienes habían establecido un importante puesto de avanzada en Yampuc. Para asegurarse el control del territorio, los chajomás permitieron a los pokomames establecerse a lo largo de sus fronteras, en el entendido de que no concertarían ninguna alianza con los cakchiqueles de Iximché. Existen varios sitios arqueológicos, en el extremo oriental de la región de Sacatepéquez, sobre los cuales realmente se conoce poco. Se han clasificado en forma preliminar como del Postclásico Tardío y pueden haber sido fortalezas chajomás durante el Postclásico Terminal. El sitio Yampuc, o Yampuc Viejo, se encuentra un kilómetro al nororiente del pueblo que ahora se conoce como San Pedro Ayampuc, en una prominencia llena de colinas, a unos 1,500 metros sobre este pueblo. Obviamente, el sitio fue escogido por sus defensas naturales, ya que tiene sólo una entrada estrecha. En Yampuc Viejo hay, por lo menos, 15 estructuras, que parecen ser palacios y altares alrededor de una plaza grande y de otra más pequeña; también hay una estructura que pudo haber sido una cancha de juego de pelota. A un kilómetro de Yampuc Viejo, hacia el sureste del actual pueblo de San José Nacahuil, se encuentran los sitios de Nacahuil Alto y Nacahuil Bajo, clasificados, también en forma preliminar, como pertenecientes al Postclásico o al Postclásico Terminal. Nacahuil Bajo, localizado a 1,500 metros arriba del Lago Nacahuil, también es claramente una fortaleza. Está situado sobre la ladera occidental de una planicie y rodeado, en tres de sus costados, por profundos barrancos que descienden al Río Las Vacas. Estas antiguas ruinas consisten de una estructura piramidal de 10 metros de altura, un montículo alargado, un campo de pelota abierto en un extremo, terrazas y pequeños montículos. El Conflicto entre los Cakchiqueles del Oriente y los del Occidente Paulatinamente, los cakchiqueles de Iximché conquistaron toda la región cakchiquel, así como la de otros grupos vecinos. Carmack cita la edición de Villacorta del Memorial de Sololá, en la cual se afirma que el pueblo de Mixco fue conquistado inicialmente por Iximché, en 1480, y que muchos pokomames fueron tomados como esclavos. En el intervalo, antes de un segundo ataque, los cakchiqueles de Ixim-ché aplastaron la rebelión de los tukuchés, dentro de sus propias filas, el 18 de mayo de 1493. Pero, el 16 de diciembre de 1497, los de Iximché atacaron nuevamente a Mixco, y esta vez dejaron un fuerte contingente militar para proteger su frontera de los chajomás, asentados al norte. La región chajomá estuvo, de manera alterna, dominada por los de Iximché y en rebelión contra éstos, durante el Post-clásico Terminal. Según Carmack, los chajomás de la fortaleza de Mixco Viejo o Jilotepeque Viejo (que posteriormente fueron reducidos en el pueblo de San Martín Jilotepeque), mantenían fuertes lazos de parentesco tanto con los de Iximché como con los chajomás de los pueblos Sacatepéquez. Ambos grupos fueron dominados por Iximché y permanecieron así hasta la conquista española. Los chajomás de Sacatepéquez fueron los que más resistieron y los últimos cakchiqueles en ser sometidos por Iximché, pocos años antes de la Conquista. Ximénez indicó que lejos de sus posiciones defensivas y apegados a su tradicional estilo de guerra, los sacatepéquez colocaban aliados en sus fronteras, con el objeto de protegerse de los de Iximché; de esta manera, establecieron ciudadelas alrededor de San Juan, San Pedro, Santiago y San Lucas Sacatepéquez y Sumpango. La frontera occidental entre las dos facciones en guerra quedaba cerca del pueblo de Chimaltenango (del náhuatl chimali o escudo), llamado Pocob (escudo o defensa en cakchiquel) durante la época prehispánica. Los grupos hostiles establecieron una zona neutral, en la cual pudiera efectuarse un mutuo intercambio comercial, cercana a lo que actualmente son las poblaciones de Chimaltenango y Comalapa. Este ’puerto de libre comercio’ se llamaba tianguesillo y Ximénez lo identificó como el bien conocido mercado de Chimaltenango, que funcionaba en su época. Los cakchiqueles de Iximché, al expandirse hacia el sur y el oriente, entraron en la Bocacosta, y después se dirigieron al norte, hasta la ladera sur del Volcán de Agua y lo que hoy es Alotenango. Por lo tanto, las fuerzas de Iximché podían atacar a los rebeldes de Sacatepéquez, tanto desde el occidente como desde el sur. Además de la zona fronteriza, cercana a Chimaltenango y Comalapa, los chajomás establecieron ciudadelas en Sumpango, Santiago Sacatepéquez y San Lucas Sacatepéquez, pueblos ubicados a lo largo de la mitad occidental de su frontera sur. La mitad oriental de esta frontera sur seguía relativamente desprotegida, y en esta área los chajomás asentaron a sus aliados pokomames. Las disputas por tierras, antes menciondas, ocurridas a principios de la Colonia, sugieren que finalmente, poco antes de la Conquista, los de Iximché lograron conquistar a los rebeldes chajomás. Aunque los datos arqueológicos son muy incompletos, parece que existió una ciudadela chajomá en Yampuc Viejo, y puede ser, también, que los de Iximché hubieran conquistado el sitio y establecido allí una guarnición militar y administrativa. En la zona de Mixco, los de Iximché también habían esclavizado a los pokomames, aliados de los chajomás, y colocado a un jefe militar, como gobernador de provincia, en un pueblo chajomá localizado aproximadamente donde ahora se encuentra San Pedro Sacatepéquez. Según la tasación de 1562, la parcialidad más grande se llamaba Chagüite o Cachigüite, lo cual sugiere que hubo una significativa intrusión poblacional, que probablemente integraban: el comandante de las fuerzas de Iximché, el gobernador provincial (llamado don Alfonso durante los primeros tiempos de la época colonial) y el resto de la guarnición del puesto fronterizo y poblado de Los Chiagüites, al sur de Alotenango. El mismo don Alfonso también pudo haber sido Potocope, el tercer señor, con nombre que parece náhuatl, que se menciona, juntamente con Cahí Imox y Belehé Cat, en el Título de Alotenango. En resumen, antes de 1450, los cakchiqueles de la región occidental, y posiblemente también, los de la oriental, formaban parte de la gran confederación quiché. Entre 1450 y 1524, los cakchiqueles existieron como una unidad política independiente, y se opusieron a otros miembros de la gran confederación quiché. En lo que se conoce como la región cakchiquel se establecieron dos grupos separados de este pueblo. El grupo occidental se separó de la confederación quiché y de su centro Utatlán, se autonombró cakchiquel y se estableció en Iximché y en sus alrededores (posiblemente también en Sololá). Como eran militarmente superiores a los quichés, los cakchiqueles de Iximché derrotaron repetida y decisivamente a sus rivales, y se encontraban en un período de expansión militar cuando llegaron los españoles. El grupo oriental, que se denominó a sí mismo chajomá, parece haber tenido un origen un tanto diferente, y en la actualidad no está clara la relación entre los chajomás y los cakchiqueles de Iximché. Los chajomás emigraron hacia el sur, desde la región vecina al actual Joyabaj, y habitaron la zona que hoy abarca San Martín Jilotepeque, los pueblos Sacatepéquez, Sumpango y San Pedro Ayampuc. En tiempos prehispánicos, los cakchiqueles chajomás habitaron una zona fronteriza y lucharon por mantener su independencia de Iximché. Sin embargo, poco antes de 1524, Iximché había ganado el control militar y político de los cakchiqueles de Sololá, de las plantaciones de cacao de la Costa del Pacífico, de los cakchiqueles chajomás de la región de Jilotepeque y, finalmente, de los chajomás de Sacatepéquez. Después de la llegada de los españoles y de la conquista definitiva de los cakchiqueles de Iximché, los chajomás, especialmente los de Sacatepéquez, gozaron de un breve respiro en cuanto a su sujeción a Iximché, hasta ser ellos mismos también sometidos por los españoles.





BARBARA E. BORG
Informacion acerca de La doctora Barbara E. Borg
http://www.gtcit.com/barbara_e_borg


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